El inolvidable triunfo de Banfield

por Guillermo Gasparini

Tenía que llegar el momento de Banfield en la historia futbolística. Y se dio en el Apertura 2009, aprovechando el viento de cola que empuja las reinvindicaciones de los clubes chicos sobre el actual descolorido andar de los grandes. No es casual que los últimos certámenes, casi sin interrupciones, hayan sido dominados por Estudiantes, Vélez, Lanús y el equipo albiverde. Ni es tampoco una casualidad que por primera vez desde que la copa Libertadores de América ha ampliado su cupo, antes solo disponible para campeones y subcampeones, no haya ningún representante de los grandes en la edición 2010.

Banfield controló el torneo desde el comienzo. Se fue asentando en los choques con sus pares (con triunfos sobre Lanús y Newell’s, además de River en la fecha inicial, y con empates en Rosario y Santa Fe) y luego consolidó su chance de candidato en una seguidilla de triunfos sobre los otros equipos que podían disputarle el título: Estudiantes, San Lorenzo, Vélez e Independiente. Recién perdió el invicto en un duro partido contra Racing, encuentro que bien pudo haber empatado. Y se recuperó de inmediato ante Huracán y Tigre, para consagrarse, aun cayendo, en la histórica Bombonera. Una campaña para el recuerdo, ya que tuvo al goleador del torneo, Santiago Silva, y la defensa menos vencida. Redondeó una buena cantidad de puntos, superior aun a otros campeones de estos campeonatos de una sola rueda, lo que le sirvió para alejarse de las presiones de la tabla de los promedios.

Su estrucura de basó en un sólido bloque defensivo, un mediocampo rápido y con buen toque y un punzante dúo atacante. Generalmente trabajó de contragolpe, apuntando a la velocidad de Silva, Sebastián Fernández, el juvenil James Rodríguez y el habilidoso Ervitti. Justamente a partir del momento en que se convirtió en uno de los candidatos principales debió variar esta postura. Fue ante rivales que decidieron esperarlo con dos líneas de 4. Así lo plantearon Racing, Independiente, Tigre y aun Boca, en el último encuentro. Algunos confundieron a ese contratiempo con un desinfle del equipo, pero en realidad fue ese cambio táctico obligado lo que le provocó más dificultades. Banfield siguió atacando, buscando el resultado, aunque sin mantener la claridad de aquellos contragolpes iniciales.

Por cierto que en esos últimos partidos también pesó la posibilidad de alcanzar la meta histórica. Pero no fue lo fundamental en ese complicado final. En general el equipo mostró personalidad, basado en la experiencia de jugadores como el arquero Lucchetti, el defensor Sebastián Méndez, Ervitti y el mismo goleador Silva. Bustos, hasta que se lesionó, jugó una gran primera parte, cortando en el medio y convirtiéndose siempre en la primera puntada del contraataque. Y por los laterales también hubo sólidas presencias, aunque no sobraran virtudes futbolísticas, con Barraza, Bustamante y Quinteros.

Es esta la mejor década del club albiverde, una entidad nacida en el siglo XIX y acostumbrada a militar en los torneos de ascenso. Desde el ultimo ascenso, en 2001, logró ganar un campeonato y alcanzó un subcampeonato y un tercer puesto, lo que no es poco. También participó dos veces en la Libertadores, llegando a cuartos de final y a un paso de eliminar a River en cuartos de final en 2005. De su cantera salieron jugadores que luego fueron transferidos, incluso al exterior: Rodrigo Palacio, Bilos, Paletta, Leiva, Jiménez, Dátolo, Armenteros, Cvitanich, los dos Civelli y el mismo Lucchetti, entre otros. No tiene el estilo de Lanús, por ejemplo, que se abastece casi siempre de sus divisiones inferiores. Banfield contrata en cada receso a jugadores de cierta trayectoria y los mezcla con sus jóvenes. Como pasó en este torneo con el precoz colombiano James Rodríguez, bien rodeado por expertos. Sus actuales y exitosos dirigentes más de una vez fueron cuestionados por algunos poco claros pases (como los jugadores que pasaron en distintas instancias a Boca) pero tienen para mostrar no solo los títulos deportivos sino también una lujosa nueva platea en su estadio tradicional de Peña y Arenales.

Y ahora mismo han dado una muestra de madurez al no ceder a los altos pedidos económicos del goleador Silva. Quizás el dinero estaba, pero es norma equilibrar las finanzas. Hace unos años estuvieron en la puerta de la cesación de pagos y esos contratiempos no se olvidan fácilmente. (6/enero/2010)   


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