Brasil sigue liderando, Argentina se acerca
por Guillermo Gasparini
Termina el 2000 y Brasil sigue comandado la clasificación de fútbol en la FIFA. Una manera de corresponderse, al fin del milenio, con el equipo que estuvo presente en todos los campeonatos disputados el único y que ganó nada menos que cuatro veces el título ecuménico más que todos - . La justicia del programa matemático de la mayor organización del mundo nada menos que 203 países figuran en sus rankings, quizás más que en la propia ONU deja bien sentado el derecho del mejor del mundo en todas las épocas, a su sitial. Por ese lado, no hay ninguna discusión. Pero, realmente Brasil fue el mejor del 2000 como para comandar el listado?
El ranking dice que tiene en cuenta los 7 mejores compromisos de cada equipo, sujetos a un complicado sistema de comparación y de acumulación de puntos. Inaugurado en 1993, tiene presentes no solo las actuaciones de cada año calendario sino, también, los antecedentes. Y Brasil siempre está al frente, por encima de los infortunios y los malos momentos.
Causa desconcierto cuando uno ve que la Argentina, con mejor desempeño en el 2000 y líder cómodo de las eliminatorias con vistas al mundial 2002, está apenas en el tercer lugar. Aventaja a Brasil en esa tabla por más de dos partidos cuatro puntos pero ni siquiera lo alcanza en la distribución de los méritos reconocidos por la FIFA. Es justo? Brasil pasó en este 2000 por un serio recambio; incluso echó a su entrenador principal y tardó en conseguir un reemplazante. Los mejores momentos de la temporada estuvieron del lado de Romario, quien pese a su veteranía, se las ingenió con su pasmosa serenidad para definir, para reemplazar al gran ausente brasileño de los últimos meses: Ronaldo. Con Romario creció Brasil y recuperó en parte su estima, vapuleada por el éxito de los argentinos.
Argentina, el tercero en el ranking, consolidó un buen equipo, ofensivo y decidido, que se distanció rápido de sus perseguidores en Sudamérica y que funcionó bien en los partidos amistosos. Asentado en el crecimiento de figuras como Batistuta, Verón y Zanetti todas al más alto nivel mundial armó un buen equipo titular y un no menos positivo banco de relevos. Es, como Brasil, candidato firme entre los favoritos para el 2002.
En el medio de los dos sudamericanos quedó, como segundo, Francia. Ultimo campeón mundial, que ratificó su hegemonía en la Eurocopa. Un caso inédito. Si en 1998 este equipo francés alcanzó la cima, en el 2000 mostró que todavía tiene cuerda. Su fútbol es dinámico y variado en recursos. Y la estrella sigue siendo el laureado Zinedine Zidane. Las más notorias selecciones de otros tiempos, como Italia, Alemania o Inglaterra, jamás lograron este doblete tan significativo que enaltece a los franceses.
El resto del mundo mostró los bajones propios de una paridad mundial muy significativa. La República Checa bajó del segundo puesto al cuarto, compartido con Italia; ésta avanzó nada menos que 10 puestos respecto a 1999, pasando del 14º lugar. España, representante de otra gran liga en el reino europeo, pero que todavía no ganó ningún título mundial, bajó del 4º al 6º. Como Alemania, en pleno recambio generacional, que bajó del 5º al undécimo puesto, en uno de los retrocesos más llamativos. Los ascensos más notables, además de Italia finalista de la Eurocopa fueron los de Portugal (del 15 al 6), Holanda (del 19 al 8), Paraguay (del 17 al 9), Yugoslavia (del 13 al 9) y Colombia (del 25 al 15).
Todos viven situaciones diferentes. Holanda y Colombia están en el necesario recambio, agotadas sus figuras principales, que brillaron en la década del 90. Portugal muestra a sus juveniles de los iniciales 90 en plena madurez, con mucho gol y brillo. Paraguay resiste de la mano de Chilavert y su tradicional garra. Yugoslavia es siempre una incógnita de talentosos e irregulares jugadores.
En América Central y Caribe, donde México, el siempre líder, retrocedió al 12º puesto, creció un equipo que puede llamar mucho la atención en este 2001 que empieza: Honduras. Avanzó nada menos que 23 puestos, para situarse en el 46º. Antes está Estados Unidos (16, avanzó 6 lugares) y Trinidad y Tobago (29, que en el 99 estaba 43). Pero los hondureños pueden ser la sorpresa de las eliminatorias. Detrás de ellos, en el continente, quedaron Jamaica (48), Guatemala (56), Costa Rica (60) y Canadá (63).
Sudáfrica es el mejor de los africanos, con su avance del puesto 30 al 20. Un continente que registró el avance de Nigeria: nada menos que 24 posiciones, ahora 52º. Arabia Saudita (36), el más destacado de los asiáticos. Australia, lejano en el puesto 72, es el mejor de Oceanía. Irán fue el equipo que más partidos disputó en el año: 27. Los organizadores de la próxima copa del Mundo quedaron en el lote de los primeros 50: Japón está 38 y Corea del Sur, 40. Y la FIFA anuncia que por primera vez se superó el análisis de los 1000 partidos por temporada: en el 2000 pasaron 1041 por la computadora.
El sistema que utiliza la FIFA para armar esta clasificación es de origen alemán y complicado. Según criterios matemáticos y estadísticos, se analizan el vencedor, el adversario, el resultado numérico, el tipo de competición, la fuerza del contrario y el lugar de juego (se bonifica al visitante). Los torneos ha tener en cuenta siguen un orden. Primero está la copa del Mundo y sus eliminatorias, luego los campeonatos continentales, más tarde la copa FIFA y de las Confederaciones y, finalmente, los amistosos. A la hora de evaluar se tienen en cuenta siete compromisos anuales y las tablas de años anteriores tienen una relativa incidencia.
Al contrario de lo que sucede en la Copa Mundial, la clasificación tiene en cuenta otros factores además de la derrota o la victoria. Se evalúa también el número de goles, el lugar donde se juega y la importancia del encuentro. Además, también tiene importancia la fuerza del adversario, por lo que se consiguen menos puntos jugando contra un equipo débil que contra uno fuerte. Asimismo, a diferencia de lo que sucede en los campeonatos mundiales, no se adjudican 2 ó 3 puntos por victoria y un punto por empate, sino que se tienen en cuenta otros criterios a la hora de repartir los puntos.
Para favorecer una rápida comprensión de la clasificación, en la revisión de 1999 se cambió el sistema de reparto de puntos. Originalmente se adjudicaban entre 1 y 3 puntos por victoria, pero a partir de la revisión se multiplicará por diez el número de puntos. Por tanto, las victorias tendrán en el futuro un valor entre 10 y 30 puntos, dependiendo de la calidad del contrario. El cómputo total de puntos por equipo oscilará entre 0 y 800.
Por tanto, el reparto de puntos se realiza de acuerdo con la fuerza relativa de los equipos. Esto significa que, si un equipo fuerte obtiene una victoria frente a uno más débil, recibirá menos puntos que si ganase frente a otro de características similares o de mayor fortaleza. En cambio, el equipo débil que saliese derrotado honrosamente frente a un equipo fuerte verá premiado su esfuerzo con puntos, aunque, evidentemente, con menos de los que recibirá el ganador.
Los partidos de clasificación se valoran un 50% más que los partidos amistosos, la competición final de torneos continentales un 75% más, y la competición final de una Copa Mundial incluso el doble.
En este cálculo no entran todos los partidos intercontinentales, sino el enfrentamiento directo entre los equipos más fuertes de cada confederación. En concreto, se tienen en cuenta las pasadas actuaciones del 25 por ciento de los mejores equipos de cada confederación, con un mínimo de 5 equipos. Se trata de evitar así la excesiva valoración de equipos fuertes de confederaciones que se enfrentan continuamente con muchos equipos considerados débiles.
Para evaluar las diversas fuerzas se utilizan factores de multiplicación para encuentros entre equipos del mismo continente. Si se enfrentan equipos de dos regiones diferentes se fija un promedio que se saca del factor de fuerza de ambas confederaciones y que servirá como factor de valoración. Sudamérica está por encima de Europa en esta valoración.
El cómputo de puntos que se adjudica a un equipo por cada encuentro se basa por tanto en los siguientes criterios: los puntos por victoria, empate o derrota; más los puntos por los goles anotados; menos los puntos por los goles recibidos; más la bonificación del equipo visitante; multiplicado por el factor de fuerza de la competición respectiva. Multiplicado todo por el factor de evaluación de las fuerzas continentales
El reparto de los puntos por victoria, empate o derrota, así como el de los goles, depende de la fuerza del adversario. Para no penalizar innecesariamente los fracasos, los puntos negativos se redondean en 0.
Quizás no sea el sistema más justo y equilibrado. Es uno que se le aproxima, por más que algunos fallos se presten a la discusión. Este que comienza, el 2001, es uno definitoria, porque abrirá las puertas a la copa del Mundo 2002. Entonces no valdrán los méritos acumulados sino, simplemente, los últimos, los reales. Lo que viene, sin duda, será apasionante. (25/12/00)