Un cambio urgente y necesario
por Guillermo Gasparini
El fútbol argentino necesita urgentes cambios en su organización. En medio de la crisis económica que aqueja a todo el país, la estructura de un fútbol tan rutilante en el aspecto deportivo está resquebrajada en su interior. Por manejos irresponsables, seguramente por actos de corrupción, por malas habilidades para conducir a estas sociedades sin fines de lucro que son los clubes. Una AFA rica y venturosa sólo ha servido, en todo este tiempo, para tapar agujeros con préstamos y complicidades ante los desmanejos. Y, por ahora, no han servido ni gerenciamientos externos ni acuerdos de marketing para alcanzar una solución profunda y duradera.
Calculan los futbolistas que las entidades les deben algo más de 100 millones de dólares entre sueldos, premios por puntos y torneos ganados y por primas anuales, que en la Argentina tienen el valor del contrato. Y el gremio denuncia que también se deben otros 60 millones en concepto de aportes patronales e individuales el contratante retiene obligatoriamente estos haberes en concepto de jubilaciones. Algunos integrantes de pequeñas instituciones denunciaron que les deben dinero desde hace cuatro años. Otros dijeron que la deuda se ha incrementado desde dos años a esta parte. Los jugadores de Boca aun no han cobrado lo que les prometieron y pactado por la obtención de la copa Intercontinental 2000 y el torneo Apertura del mismo año.
Claman por sus dineros impagos los que no pueden tomar un colectivo para ir a entrenar y los que llegan a los lugares de práctica son sus poderosos autos modelo 2001. River Plate, por ejemplo, es el club que más le debe a sus jugadores: una cifra cercana a los 12 millones de dólares. Desde hace casi 10 años, lapso en el que la entidad fue manejada por el mismo grupo político interno, la deuda habitual no ha decrecido: le debe a los jugadores, a las empresas de luz, a la que los provee de agua, a la compañía telefónica, al ente recaudador de impuestos y a diversos proveedores. Y esto, a pesar de que en ese tiempo se desprendió, por cifras millonarias, de jugadores como Germán Burgos, Roberto Ayala, Marcelo Gallardo, Hernán Crespo, Pablo Aimar, Ariel Ortega que volvió , Celso Ayala que también volvió , Juan Pablo Sorín, Leonardo Astrada otro de los repatriados , Claudio Husain, Diego Placente y algunos más.
Los clubes argentinos con Boca y River muy adelante del resto reciben unos 65 millones de dólares anuales por la televisación de los partidos. Esa es la principal fuente de ingresos de un club, además de los pases internacionales. En el segundo escalón están las recaudaciones por venta de entradas, luego el merchandising relacionado, muy al fondo está el cobro de las cuotas sociales. Los más grandes firman contratos ventajosos con algunos sponsors. No hay otra forma de aumentar los ingresos, y con ellos mantienen al fútbol profesional y, en varios casos, a otras actividades: escuelas privadas, otros deportes, el préstamo de sus instalaciones a algunos colegios.
Algunos reclaman que cada entidad haga conocer su capacidad de endeudamiento. Auditada por un ente externo al fútbol. Otros, que por las buenas ellos mismos o por las malas una disposición del gobierno limiten los montos de los contratos que cada uno firme con sus profesionales. Hay quienes creen el gremio de jugadores, entre ellos que algunas entidades quedarán en el camino en esta reestructuración. El fútbol argentino tiene una primera división, un torneo Nacional B, una división primera B, otra primera C semiprofesional y una división de aficionados. Además, endebles ligas locales en todos los pueblos del país, afectadas por la recesión y el televisado gratis de numerosos encuentros nacionales e internacionales.
Los jugadores claman por una solución que les garantice el cobro regular de haberes, que ahora es incierto. Los dirigentes, que alguna vez acordaron sancionar a quien se endeudara sin cumplirlo, saben que el fútbol debe mucho dinero, pero genera también mucho dinero. La televisión, principal impulsora del crecimiento del deporte en los últimos años, no quiere que se termine la gallina de los huevos de oro; pero ella hace sus principales negocios con Boca, River y los demás equipos grandes, no con el resto. El gobierno no quiere que se pare el fútbol, porque es un fenomenal medio de entretenimiento para las masas empobrecidas.
Entonces, quieran o no, todos deberán encontrar un camino menos escabroso para transitar. El paro de futbolistas es un llamado de alerta, pero todos los interesados deben saber que el pago de la actual deuda sería apenas un paliativo momentáneo. Los que proponen gerenciamientos externos seguirán insistiendo aunque ellos mismos se caigan, como sucede en Brasil o la propia FIFA. Los que empujan las sociedades anónimas buscan terminar con los clubes sin fines de lucro aunque muchos dirigentes lucren . Habrá una tercera posición? Ojalá que alguien la encuentre. (1/05/01).