Saviola no es Tevez ni Ortega
por Guillermo Gasparini
José Pekerman va imponiendo su estilo mesurado e inteligente, sacándole presiones a los jugadores y al mismo público. Los dos últimos compromisos del equipo fueron realizados con mucha calma, manejando la pelota, sin que la altura de La Paz, el esquema defensivo de los colombianos o la presión de un Monumental lleno pesaran más de la cuenta. De eso no hay duda, y el entrenador ha ganado muchos puntos en esta primera tarea como conductor de mayores.
También se adivinan en los movimientos colectivos y en la reiterada presencia de algunos elementos, que Pekerman camina pisando firme con la compañía de aquellos juveniles tan caros a sus recuerdos y que mejor resultado le dieron en otros torneos. Cambiasso, Riquelme, Maxi Rodríguez, Sorin, el mismo Galletti tan importante en estos dos partidos, forman la base del esquema futbolístico del hombre. Ellos están un escalón por encima de los otros, aunque también Pekerman demuestra que es amplio a la hora de las convocatorias. Elije a los de mejores desempeños, tratando de equilibrar la sobrecargas de trabajo. No quiere repetir, porque él fue hasta 2002 integrante del cuerpo técnico de Bielsa, los mismos errores del pasado.
Tampoco el hombre entra en polémicas mediáticas, aunque semalmente tratan de irritarlo con protestas ajenas. No le cierra las puertas a nadie, pero no permite que le condicionen el trabajo. Las 33 convocatorias de esta vez no clausuran los llamados. Y varios de los que esta vez no fueron de la partida podrán ser citados en otro momento. También tendrán otra oportunidad los que entrenaron en esta ocasión y no tuvieron la chance de jugar un solo minuto.
Ese es el estilo Pekerman. Maestro, pero alejado del estilo táctico cientificista de sus antecesores, como Bielsa o Bilardo. Más cercano a los manejos del Coco Basile. Elije a jugadores de buen manejo, los ordena con una premisa y no los aturde con instrucciones. El mismo, cuando llegó al cargo, había anunciado que es menos "teórico" que su antecesor. Y lo demuestra, aunque su manera de encarar los encuentros varíe de un compromiso al otro.
Y como a otros entrenadores, hay que juzgarlo por los resultados de lo que se ve en la cancha. El prioriza el buen juego, cree que así se podrán alcanzar los objetivos con naturalidad, y que se ganarán más partidos de los que se perderán. Por ahora va invicto, en encuentros oficiales y en amistosos. Y deja algunas ventanas por donde criticarlo. Porque es bueno recordar que salvo en aquél clamoroso debut con Uruguay, en el Monumental, el seleccionado no redondeó soberbias demostraciones en las siguientes presentaciones.
Ya se sabe que el entrenador no quiere extremos de posición fija. Aunque eso le deje un sector de la cancha sin cubrir por largos lapsos. Y por más que la entrada de Galletti le haya solucionado problemas ante Colombia, tal como lo había hecho en Bolivia. No llama a Rosales, aun no pudo utilizar a Delgado. Ese es un déficit. Con Bielsa se ocupaba más todo el frente de ataque.
Curado de aquellas disquisiciones sobre si Batistuta y Crespo podían jugar juntos, Pekerman coloca a Crespo y Saviola juntos. Y no llama a Tevez. Pero Crespo sigue jugando como lo hizo siempre, de punta, metido en el área, y Saviola tiene que salir, para armar desequibrio y para abastecerlo. Esa es una función más afín con Tevez, o antes con Ortega, que con Saviola. Por más que algunos se hayan tentado a elegirlo como el más destacado del partido con Colombia. Saviola casi no entró al área en todos los minutos que jugó. Y su gambeta - que suele ser rápida cuando encara hacia el arco contrario - se desgastó en zonas alejadas. Sabiendo que sus regates no son similares a los de Tevez, Ortega y aun de Delgado.
Muchos piden a Saviola, pero al Saviola goleador. Ese que, según la particular óptica argentina, no quieren entrenadores "caprichosos" como el holandés del Barcelona. Pero hay que entender que en Europa arman los esquemas para que los aprovechen un punta como Crespo o Batistuta. Y Saviola, ni por físico ni por características, llena ese requisito. El es lo que se llama un "segunda punta", el que llega con más espacio y velocidad. Como lo era Caniggia, quien también tenía más vocación de moverse por los costados. Pero alejado del área, como lo utiliza Pekerman, no surge la mejor versión de Saviola. Ya se alzaron muchas voces en otra ocasión eliminatoria, cuando Crespo fue por afuera. Ahora se dio el caso inverso.
Para hacer rendir a Saviola en lo que mejor sabe, hay que utilizarlo en su posición habitual. Y en ese otro papel, Tevez tiene mejores condiciones y posibilidades. Pekerman, el estratego calmo, deberá tener estas cosas en consideración. Así como la explotación de los laterales. Y el empleo de Mascherano, un 5 clásico, encimado con Cambiasso y puesto para marcar al 10 contrario. Retrasándose, a veces, hasta más allá de la línea de defensores. Pero ése será otro tema. (31/marzo/2005).