Siga el baile, siga el baile

por Guillermo Gasparini

n un momento, es Caranta es el que acusa e Ischia el que se defiende. No es así. En otro instante, “Vitamina” Sánchez es el que renuncia a Rosario Central, pero al otro día uno se entera que lo echaron. No pasan horas y uno sabe que Alfaro rechaza la oferta para ser su sucesor. En el interín el presidente de Boca demuestra que sospecha de su arquero, porque aclara que él fue quien le pidió al entrenador que no lo pusiera en el partido ante Estudiantes. De un día para el otro, el seleccionador Basile anuncia que no dirá una palabra antes del partido con Uruguay y que todo lo que tiene para decir lo dirá despúes del encuentro. “Con el diario del lunes”, como se suele decir en esta época.

  Pasan unas pocas horas y ahora es el defensor paraguayo Cáceres quien acusa al jugador emblema de Boca y la selección argentina, Juan Román Riquelme, de no moverse al ritmo de sus compañeros. Justamente Cáceres, de Paraguay, contra Riquelme, de Argentina, en plena lucha por las eliminatorias. Riquelme contesta, aclarando que un programa radiofónico no es el lugar adecuado para resolver estas cuestiones de convivencia. Pompilio, el presidente boquense, y Maradona, el plateísta boquense y ex jugador estrella, salen a defender a Riquelme. ¿Quién es Cáceres para acusarlo?

  Un día, otro, y las cuestiones se siguen desarrollando. Ahora Alfaro se acercó a Rosario y seguramente será su nuevo entrenador. Cambió de idea. En una institución vecina, Independiente, Borghi prefirió dar un paso al costado, porque comprendió que sus jugadores no entienden su idea. Tenía, por su soltura idiomática, mucha contra en su propio club. Empataban y a la gente no le gustaba. Borghi no entraba a la cancha, los que jugaban eran los jugadores. Pero los silbidos eran para el entrenador. Fueron los propios jugadores los que salieron al llano para aclarar que el entrenador no tenía ninguna culpa. Los que jugaban los partidos eran ellos. Y los que no rendían también eran ellos.

  “Pepe” Santoro, cuando se había ido después del último interinato, había dicho que le había dado su palabra a la AFA para entrenar a los arqueros juveniles. Por eso no estaba en sus planes volver a Avellaneda. Por eso todos suponían que ahora les volvería a decir que no a los dirigentes rojos, cuando tornaran a llamarlo. Era una fija. Pero Santoro volvió. Dijo que el presidente de la AFA, ex presidente de Independiente, entendería el amor a la camiseta. Borghi avisa, por las dudas, que Santoro estaba casi todos los días en el club. Saludando.

  En Banfield el oficialismo es cuestionado por los extraños pases de jugadores a Boca de Macri, pero igual ganan elecciones. Por 24 votos, gracias a vitalicios y la junta electoral. Nada de aclaraciones sobre las transferencias de Palacio, Bilos, Dátolo, Paletta, o, al revés, de Bertolo. El ganador es tesorero de la AFA, de la institución que preside el ex presidente de Independiente. Esa es otra historia. En Huracán se quedan sin técnico y dicen que nadie quiere ir a esa función, después de la renuncia de Ubeda. Es un club que tiene muchos juicios perdidos. Menotti es un sueño, aunque su nombre es tirado en el candelero. Cappa dice que ni loco dejaría su calma situación española, donde es periodista, por la turbulencia de un club quebrado. Falcioni, es el candidato. Pero de repente se anuncia que Cappa aceptó, aunque vendrá recién en noviembre. ¿Cómo estaremos en noviembre? ¿En el horno?

  Cappa cambio de parecer. Como Alfaro. “La necesidad tiene cara de hereje”, decía el viejo proverbio. En Boca dicen que nada está cerrado, después de los enojos de Riquelme y las disculpas telefónicas de Cáceres. De Caranta ya nadie se acuerda, aunque los conocedores de la interna anticipan que después de las eliminatorias y antes del partido con River todavía tienen que soplar fuertes vientos. Porque Cáceres no fue tan inocente como parece. Hasta hay quien sospecha que a Ischia no se le renovará el contrato, le vaya como le vaya. Todos hablan del River-Boca que se viene. El que pìerda se refugiará en la copa Sudamericana. Después de los octavos de final, disímiles en sus adversarios, los dos podrían volver a encontrarse. Y allí, en semifinal, uno solo pasará. ¿El mismo del superclásico, otro distinto? ¡Que tensión! hasta que llegue el momento.

  Unos dicen que Riquelme es el conflictivo, con sus problemas en el Barcelona, el Villarreal y ahora. Otros lo señalan a Cáceres. Por sus problemas en el Monterrey. Y hasta recuerdan que el paraguayo alguna vez se negó a jugar en Boca si no le pagaban un dinero adeudado. Blanquiceleste pagó gran parte de la deuda del Racing quebrado. Pero ahora le reclaman confusas obligaciones. Los medios, como en los casos de Boca, Independiente, Rosario, Banfield y tantos otros, tocan la campana del último que se les acerca. ¿La verdad? Un invento.

  Por eso nos resulta tan difícil renovar semanalmenmte las noticias de la semana. Una noticia caliente del día se la lleva otra, tan caliente como la anterior. Antes que podamos haber masticado la anterior. Burdel, carnaval, corso, cada uno califica a su situación como la peor. Y siga el baile. (10/10/2008).


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