La revolución de los chicos
por Guillermo Gasparini
La consagración de Lanús fue justa y relevante, más allá de las polémicas que se armaron sobre el nivel del torneo y del fúbol argentino en general porque los cinco grandes del fútbol argentino se quedaron afuera de la conversación final entre dos chicos: Lanús y Tigre. Sólo Boca mantuvo la bandera de los poderosos pero tampoco pudo frenar la marcha del campeón en la propia Bombonera. Pero el Apertura no fue pobre, más allá que se piense que no fue ejemplar por la carencia de galones de los dos equipos que arribaron con chance a la definición.
Justamente Lanús y Tigre fueron los equipos de mejor rendimiento en las 19 fechas de este certamen corto argentino. Tuvieron mayor regularidad que el desabrido River (perdió con los 4 ascendidos, en dos casos por goleada), el venido a menos Racing, el desteñido campeón del Clausura (San Lorenzo) y tuvieron también más temperamento que Independiente, uno que trató de trepar sin tener un plantel acorde. Boca, como en el otro torneo del año, mantuvo su nivel entre los líderes. No le alcanzó ahora para ganar ningún título local en el año, como estaba acostumbrado en épocas de Bianchi y Basile en la conducción, pero es el equipo más acaparador de puntos, como lo demuestra la tabla de los promedios.
Lanús hace un par de temporadas que se destaca, con un plantel básicamente formado por jugadores de su cantera. Valeri, Acosta, Pellettieri, Fritzler, Hoyos, Ribonetto, son nombres ya acostumbrados a los elogios. Como antes lo fueron los de Archubi y Leto, luego transferidos. Esta vez lograron el refuerzo ideal para tanta habilidad juvenil: el correntino Sand. Un jugador formado en las inferiores de River que rindió con cualquier camiseta menos con la de sus comienzos. Pero esta vez le llegó la consagración, demostrando ser un delantero astuto, desequilibrante, definidor con un toque o un disparo letal. Un goleador nato, sin duda, a quien ahora le llega la hora de trascender en el exterior.
Lanús es un club que en los últimos años ha adquirido una fidelidad al juego de toques y gambetas, netamente argentino. Sus dirigentes, en esta etapa, estuvieron a la altura de sus jugadores y fervorosa hinchada. A comienzos de los 90 no se arrepintieron por no haberse reforzado, para mantener equilibrada su economía; al punto de bajar apenas había subido. Volvieron una temporada después, sin que a nadie se le cayeron los galones. De la mano de una generación lujosa, liderada por el muy hábil Ibagaza, alcanzaron la copa Conmebol, a mediados de esa misma década. Y ahora, 10 años después, llegan a esta cima, manteniendo las mismas conductas (transfirieron a Archubi por incompatibilidades con el cuerpo técnico).
El período del sube y baja lo hicieron con Miguel Angel Russo en la conduccción. La trepada internacional con Héctor Cúper y Roberto Gómez, dos ex jugadores de la institución luego consagrados en Europa. Esta alegría de hoy la viven con otro producto de la cantera, Ramón Cabrero. Que tuvo que asumir de apuro en el Apertura 2005 y se mantiene ya en 90 partidos en el círculo superior. Dice que vive el título con sus vecinos, porque él sigue habitando en el barrio de toda su vida. Y que sueña con volver a su trabajo en las divisiones menores. Ese es el sello de este Lanús victorioso.
Y los jugadores llegan al éxito sin dejar de ser los humildes integrantes de un equipo chico. Ni siquiera su estrella, Sand, pierde la apostura. Sueñan, como todo futbolista, con las glorias en otras latitudes, pero saben gozar el momento. Como ocurrió con aquel Estudiantes de La Plata de Osvaldo Zubeldía, el Chacarita formado por Argentino Geronazzo, el Ferro Carril Oeste de Carlos Griguol, el Argentinos Juniors de Borghi y Batista o el Vélez de Carlos Bianchi. Otros chicos que tocaron la cima y se entrometieron en el habitual dominio de los 5 grandes.
Lanús y su estilo es tan campeón como también es merecida la consagración del más utilitario Arsenal en la copa Sudamericana. Tiene los lujos que no le sobran a los de Sarandí ni tampoco al subcampeón Tigre, un recién ascendido que fue tomando confianza a medida que sumaba puntos en su primera temporada en Primera tras muchos años en el ascenso. Y el campeonato no es mediocre porque tenga estos protagonistas y no los habituales poderosos. En otros puestos de relevancia están Argentinos Juniors y Banfield. Y el campeón del anterior Apertura es Estudiantes de La Plata.
¿Cambian los tiempos? Un poco. En épocas en las que casi todos los planteles se renuevan de un campeonato a otro, saca ventaja el que sabe conseguir resultados con mayor velocidad. No le ocurre a River y Racing, San Lorenzo vivió su primavera en el Clausura, trata de alcanzar equilibrio Independiente y se mantiene Boca. Si no son todos estos los que prevalecen no hay una baja del nivel. En última instancia los planteles de todos ellos están básicamente nutridos por jugadores provenientes de instituciones chicas. Y si no son ellos los campeones, pues lo tienen que ser otros. Por eso, ¡Salud al Lanús campeón! Y también un reconocimiento a Tigre y Arsenal. Es justicia. (2/diciembre/2007)