Fútbol Argentino On line/ Guillermo Gasparini

América extrañará a la Copa Conmebol

por Guillermo Gasparini

La reciente consagración de Talleres de Córdoba como campeón de la última edición de la copa Conmebol fue muy festejada en la provincia mediterránea argentina pero menoscabada por simpatizantes de otras casacas. En el país y en el exterior. Olvidaron esos críticos que los títulos internacionales dan prestigio, sirven de carta de presentación de cualquier club en el resto del mundo y hacen trascender necesariamente a sus ganadores.

Todos ambicionan jugar y ganar en algún momento un título semejante. Y, como sucedió en Europa, por esa razón las copas continentales se fueron multiplicando y la cantidad de participantes se amplió hasta números impensados por sus mismos creadores. Basta echar un vistazo a la Champions League actualmente en disputa, en cuyas fases iniciales los aficionados se vieron en figurillas para saber qué equipos clasificaban para la siguiente ronda, cuándo empezaban a jugar los grandes campeones conocidos y hacia dónde eran remitidos los perdedores. Semejante complicación reglamentaria oscureció también la realización de la tradicional copa UEFA, cuyo desenvolvimiento ahora se vio enturbiado por equipos de primer, segundo y tercer nivel que van apareciendo en el transcurrir de las semanas.

En los comienzos las fórmulas europeas eran sencillas. Una era la Copa de Campeones, otra la copa de Ganadores de Copas ( los tradicionales torneos que enfrentan a rivales de distintas categorías en cada país ), y rápido se sumó un tercer trofeo por el cual pugnaban segundos y terceros en la clasificación nacional. La necesidad de tener en actividad plena a planteles muy caros impulsó las competencias. La seriedad con la que se encararon los proyectos pronto dio frutos: se ganaron prestigio y beneficios económicos. Hay que ver lo que lucharon Barcelona o Juventus para lograr su primeras Copa de Campeones o lo que disfrutaron sus prolongados reinados Real Madrid, Ajax o Bayern Munich, para entender de qué estamos hablando. Para los conjuntos de menores pretensiones, como Parma en sus comienzos, Nápoli, Zaragoza o Fiorentina, la UEFA fue un logro valiosísimo que certificaba sus respectivos crecimientos.

A iniciativa de dirigentes uruguayos nació la Copa Libertadores de América. Los campeones sudamericanos tuvieron su competencia continental a partir de 1960. Pero como aquellos uruguayos, fundamentalmente, necesitaban tener en actividad a sus dos equipos más populares y ganadores en el ámbito local - Nacional y Peñarol - ya en 1966 se aprobó la incorporación de los subcampeones. Comenzando a desnaturalizar y poblar de equipos de segundo nivel la Libertadores. A algunos les resultó más fácil ingresar en la lista de triunfadores. Como Independiente, Santos, Peñarol, Nacional, Racing, Estudiantes de la Plata. Ellos dominaron las primeras ediciones. Más tardaron en llegar otras potencias, como Boca, River, Flamengo, Cruzeiro, San Pablo, Internacional, Gremio, Vélez, Vasco da Gama y recién en 1999, Palmeiras. Y aun representantes de países no habituados a los primeros planos, como Olimpia, Colo Colo o Atlético Nacional. Pero nunca pudieron alzarse hasta ahora con el trofeo, equipos de prestigio como San Lorenzo, Corintians, Botafogo, Cerro Porteño, América y Deportivo Cali, Rosario Central y Newell's Old Boys; aunque algunos de ellos fueron repetidos finalistas.

A fines de los 80 nació la Supercopa, que reunía a todos los ganadores de la Libertadores. Obviamente, se repitieron éxitos y beneficios económicos para unos pocos conocidos, mientras clamaban entrar en la elite equipos "no ganadores" como San Lorenzo, Palmeiras y Vasco da Gama, quienes se quejaban, a su vez, por la falta de representatividad actual de ganadores de otras épocas, como Santos, Estudiantes de La Plata o Argentinos Juniors. Y en 1992 nació la Conmebol. Para darle un lugar internacional a equipos que ocuparan el tercer y el cuarto lugar en los torneos locales.

Una oportunidad que aprovecharon equipos como Rosario Central, Lanús y ahora Talleres para crecer. Pero que no despreciaron equipos "grandes" en transitoria baja, como San Pablo, Peñarol, Atlético Mineiro y Olimpia. De allí que el triunfo de esos equipos argentinos y el del mismo renacido Santos en 1998, debe ser juzgado en su real dimensión. Un certamen continental de segundo orden, como puede ser la copa UEFA, pero de jerarquía. Si se le hubiese otorgado el criterio de escalón hacia la gloria, como si se lo dan en Europa, hubiese alcanzado aun mayor esplendor. Brasil, en 1999, clasificó a dos equipos de las categorías de ascenso en las semifinales y uno de ellos resultó subcampeón: Sportivo Alagoano, de segunda división, y Sao Raimundo, de la tercera.

El descalabro llegó en los dos últimos años, tanto en Europa como en su espejo, América. Impulsados por los millones de la televisión globalizada. La amenaza de una Liga Europea que minimizara las ligas nacionales, provocó primero la ampliación de participantes en la Champions League - nunca tan lejos de la Copa de Campeones original - y después la modificación de la copa UEFA. Ahora hasta el sexto o séptimo entra en "zona UEFA" en algunos países como Italia o España. Y América del Sur, que ya había aceptado a México en la cita, ahora aumentó el número de participantes en la Libertadores, hasta llegar a 5 brasileños ( por tener al último campeón ), 4 argentinos y hasta 3 de países como Bolivia. Paralelamente se hace crecer a la copa Mercosur, que no responde a ningún proceso clasificatorio sino que sus participantes son elegidos a dedo, entre los más populares del continente.

 

A la copa Conmebol se la extrañará. Porque muchos equipos de menores recursos y posibilidades que antes podían ascender en ella, quedarán rapidamente en el camino de las primeras rondas de la Libertadores y mirarán de afuera a la Mercosur. Quizás impulse estas reformas el mismo criterio globalizador y materialista que propugna en cada país la supervivencia solo de los poderosos. Y ahí si se acordarán todos de las fiestas que vivieron Rosario ( las dos veces, cuando ganó en tiempo de descuento y cuando perdió ), Córdoba o estos brasileños de Maceio, impensados finalistas. Pero ya será tarde. (22/12/99)

 

COPA CONMEBOL

Año Campeón Subcampeón
1992 Atletico Mineiro (Brasil) Olimpia (Paraguay)
1993 Botafogo (Brasil) Peñarol (Uruguay)
1994 San Pablo (Brasil) Peñarol (Uruguay)
1995 Rosario Central (Argentina) Atletico Mineiro (Brasil)
1996 Lanús (Argentina) Independiente Santa Fe (Colombia)
1997 Atletico Mineiro (Brasil) Lanús (Argentina)
1998 Santos (Brasil) Rosario Central (Argentina)
1999 Talleres (Argentina) Sportivo Alagoano(Brasil)

 


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