Fútbol Argentino on line
Regalando prestigio y dinero
por Guillermo Gasparini
Los equipos de clubes argentinos, que siempre se están quejando de la falta de recursos económicos, todavía no se han dado cuenta como pueden aprovechar favorablemente las oportunidades que se presentan. Los torneos continentales son una buena muestra. Por un lado, son muchos los que desean llegar a ese escalón fuera del país, porque saben de sobra que con ello llegarán los mejores contratos publicitarios, los de la televisión y se jerarquizarán clubes y jugadores. Pero una vez instalados, son los primeros en darle la espalda, de acuerdo a los resultados futbolísticos.
La presentación, esta semana, de San Lorenzo en Colombia es una clara muestra de lo que opinamos. Nada menos que 7 jugadores titulares se quedaron en Buenos Aires, reservados por el entrenador Oscar Ruggeri para el torneo local. Entre esos, están el gran estratega del equipo en este momento, Romagnoli, y el máximo goleador, Ariel López. Por haber ganado 3 puntos de local, les parece que pueden perder afuera sin lamentarlo después. Una incongruencia. Así desprecian la posibilidad de una mejor recaudación en su visita, una superior audiencia televisiva si las estrellas llegan al campo y, por sobretodo, desdeñan la chance de un superior resultado deportivo. Lo que le permitiría, entre otras cosas, afirmarse en la tabla de posiciones de su grupo. Pareciera que, aunque en las declaraciones de entrenador y dirigentes, el compromiso continental se toma con absoluta seriedad, sin dejar de lado el torneo local, ya en la segunda fecha prefieren presentar un conjunto de emergencia - no obligado por las lesiones - y aliarse con la lotería de un gol afortunado o un empate nivelador.
Algo parecido realiza River, después de haber declarado su técnico Américo Gallego, que tenía un plantel suficiente como para batallar en los dos frentes. A poco de comenzar los certámenes, varían los nombres riverplatenses que se enfrentan. Las estrellas Aimar y Saviola juegan en un lado, pero no en el otro. Las palabras, como sucedió en otros casos y seguirá sucediendo, se las llevó el viento.
Boca también altera las alineaciones del torneo argentino y de la copa Libertadores, pero a diferencia de sus pares de representación, lo hace diezmado por las lesiones. Las ausencias de Palermo, Serna, Riquelme y Guillermo Barros Schelotto - éste recién reapareció la semana anterior - son demasiadas ventajas que otorga el bicampeón 98/99. Sumado al hecho empresarial de no haber concretado la adquisición de ningún refuerzo, que justificado en razones financieras, ha provocado el primer gran cortocircuito entre el entrenador Carlos Bianchi y el presidente del club, Mauricio Macri. La no contratación de Bassedas, fundamentalmente, molestó mucho a Bianchi.
Ya en año anterior varios, pero especialmente Vélez Sarsfield, mostraron una actitud muy parecida en ocasión de la disputa de la copa Mercosur. Los equipos argentinos la empezaron con muchos bríos, pero a medida que perdían puntos y posibilidades de seguir avanzando, comenzaron a emplear suplentes. En algunos casos se llegó a presentar toda una alineación juvenil. Una forma clara de querer jugar entre los mayores del continente, pero hasta allí nomás... Si no ganamos, mejor es dar un paso al costado y defender la posición en el torneo local.
Después de cocoreos superprofesionalizados, equiparando a los planteles que juegan en la Argentina con los que compiten en Europa, por sistemas de entrenamiento y preparación física, en seguida surgen las excusas. Y los entrenadores claman por mayores descansos, descubren de golpe que si se juega domingos y miércoles - o viernes o sábado y miércoles, según lo disponga el calendario argentino - es un fragor excesivo para sus elementos. En Europa y hasta en Brasil lo pueden hacer; en la Argentina, no.
Estas posturas no sirven ni para conseguir resultados económicos ni para alcanzar resultados futbolísticos. Se sigue regalando prestigio, además de posibilidades de mejorar la situación financiera crítica que padecen. No hay que olvidar que desde 1996 Argentina no gana la Libertadores. Y que en la medida que como tampoco en ese período sumo títulos a nivel de selección nacional, el cartel internacional de los equipos albicelestes tiene a decrecer. Cuando, justamente, los representantes del país dominaron siempre a nivel de clubes y a nivel de selecciones todas las confrontaciones sudcontinentales.
Alguna vez fue Boca Juniors quien marcó el camino, en el lejano 1963, de poner a los mejores en la Libertadores y a los suplentes en el campeonato argentino. Un camino que siguieron victoriosos Racing, Estudiantes de La Plata y, fundamentalmente, Independiente, el máximo acaparador de conquistas en Sudamérica. Bueno sería, entonces, que los actuales conductores de esos clubes que hoy criticamos, retomen la senda que, es, además, la de la cordura. (01/03/00)