Bielsa no tiene dudas
por Guillermo Gasparini
Se van terminando las incógnitas. Marcelo Bielsa ya reúne 12 jugadores en la concentración romana del Lazio y son pocos los eslabones que no pueden distinguirse para armar la cadena de los 23 elementos que conformarán la lista definitiva que participará del Mundial. Ya Bielsa había adelantado que tiene en mente unos 25 nombres que va utilizando según las circunstancias, con muy poco margen para las sorpresas. De Buenos Aires partió con Ariel Ortega y Claudio Husain, más un grupo de juveniles que servirán de sparrings de los seleccionados. Y aunque dijo que "la opción está abierta para todos, pero sólo habrá modificaciones por lesiones", se quedaron Juan Román Riquelme, Guillermo Barros Schelotto, Sebastián Saja, Gustavo Campagnuolo y otros nombres que muchos grupos de presión pretendieron imponerle al entrenador.
Hasta último momento hubo una maniobra que pretendía dejar afuera de la convocatoria al jujeño Ortega. Desconociendo sus valiosos antecedentes, el peso de sus gambetas desequilibrantes en muchos de los partidos de la selección (de 1994 a esta parte), y la precisión de sus habilitaciones. Algunos, por impulso de su pretensión de ver entre los titulares a Riquelme, por ejemplo, ignoraron que el entrenador del seleccionado tiene potestades de elector supremo en matería de integrantes. Por eso Luiz Felipe Scolari, el DT brasileño, deja afuera a Romario y Djalminha y elige a Vampetta. Por eso César Menotti alguna vez dejó afuera al juvenil Diego Maradona (en 1978), o Carlos Bilardo no convocó nunca a Ramón Díaz (1986 y 1990). Por eso Daniel Passarella llamó a Abel Balbo (a quien terminó no utilizando) y dejó afuera a Claudio Caniggia (1998), cuando casi todo el país futbolístico se lo pedía. Antes, en otras selecciones, el entonces jugador Daniel Passarella fue convocado por Menotti, cuando Angel Labruna lo tenía como suplente en River. Hubo tiempos en que el gran Ermindo Onega era titular en la selección aunque no era número puesto en el mismo River.
Otros técnicos, cuestionados a diario en sus clubes, reafirman que el cargo de seleccionador, tal como está encarado el puesto en la Argentina desde 1974, es el más cómodo del ambiente profesional. Porque tiene contrato por 4 años y juega una vez al mes. Distinto es el caso del trabajo en el club, en donde hasta los más exitosos (hoy, Ramón Díaz en River, Manuel Pellegrini en San Lorenzo, hasta Reinaldo Merlo en Racing) son cuestionados de acuerdo con los resultados de cada semana. Y, a veces, con más frecuencia, si hay partidos de copas y campeonatos en medio de las semanas. Pero esa "comodidad" de los seleccionadores tiene sus momentos picos cuando se disputan clasificaciones o, como ahora, cuando hay que nominar al plantel definitivo.
Menotti, quien jerarquizó la función cuando firmó su primer contrato, con vistas al Mundial de 1978 (que se realizaba en la Argentina, con dictadura militar a partir de 1976 en el país), sufrió presiones diversas. De quienes entendían que, proveniente de una administración democrática, no debía colaborar con un régimen represor. Luego de un positivo calendario de enfrentamientos (que dotó de experiencia internacional al plantel), recibió críticas por no llamar a Juan José López o preferir al jujeño Daniel Valencia por Norberto Alonso. Hasta en el mismo febrero del 78 hubo quienes pedían su cabeza. Y esto motivó el alejamiento de un jugador como Jorge Carrascosa, capitán, entonces, del equipo. Los éxitos posteriores minimizaron las críticas y los reproches, hasta la nueva instancia de 1982.
Bilardo tampoco las tuvo todas a su favor. Porque malos resultados y malas actuaciones provocaron que la misma administración democrática radical presionara por su reemplazo. Y el éxito del 86 también opacó cuestionamientos. El ciclo entre el 86 y el 90 fue el de peores resultados recordable. Y Bilardo llegó a la final del 90, con el subcampeonato, en muletas. Más deteriorado que el propio Maradona, que tenía entonces su tobillo izquierdo a la miseria.
Basile, después del 0-5 con Colombia, tuvo que convocar, de apuro, a los que le pedían: Maradona, por entonces retirado; "Perico" Pérez y Mac Allister. Después, lograda la clasificación, volvió a armar una estructura más a su gusto. Passarella recibió dardos por su personalidad, que pedia rinoscopias y cortes de cabelleras, pero no cedió a presiones y hasta terminó entrenando en secreto y distanciando a los jugadores del periodismo. Hoy, según el mismo lo afirma en la intimidad, no puede volver a River ni a otro equipo argentino. Y tampoco a Uruguay, dicho sea de paso.
Bielsa, coherente con sus pasos anteriores y con los ensayos que ha realizado, nominó hasta ahora a Chamot, Pochettino, Samuel, Zanetti, Gallardo, Batistuta, Crespo, Claudio López, Caniggia (pendiente de su lesión en la rodilla derecha), Ortega, Simeone y Claudio Husain. Dijo que esperará que terminen las ligas en España, Portugal, Brasil e Inglaterra, más la participación de Parma en la copa de Italia. Por lo tanto, puede inferirse que de Inglaterra será llamado Verón; de Portugal, Quiroga; de Brasil, Sorín y de España, Burgos, Cavallero, Bonano, Ayala, Aimar, Kily González y Gustavo López. Y del Parma, Almeyda. Allí están los 23. Si no llega Caniggia, dijo, su puesto de extremo derecho lo pueden ocupar cualquiera de los dos López, abriéndole un lugar en la lista a Saviola, quizás, aunque a éste lo considera centro atacante. También dejó una posibilidad abierta para Vivas ("una situación compleja, que aun no hemos definido", dijo). Cada vez falta menos para el Mundial. Pero ya el torneo está tomando color para Argentina. (6/mayo/2002).