Terminó la etapa de los ensayos

por Guillermo Gasparini

Superada ya la etapa de amistosos oficiales de preparación, ya pueden concebirse esperanzas de una fructífera actuación argentina en la inminente Copa del Mundo. No sólo por la ratificación de resultados positivos, sino porque la tarea desarrollada por el conductor del plantel se aprecia cada día como más coherente y segura. En cada prueba Marcelo Bielsa demuestra con claridad que él conduce el proceso, más allá de cuestionamientos ocasionales y reclamos parcializados. En eso, es natural relacionarlo con otros dos entrenadores de éxito con la selección nacional, como César Menotti y Carlos Bilardo. Y augurarle un final auspicioso, semejante al que tuvieron aquellos. Bielsa, de pocas palabras y una rígida concepción del juego, da muestra permanentemente de saber con claridad hacia donde marcha, eludiendo, mientras tanto, excusas y lamentos.

Sonó contundente que cuando enfrentó el episodio Alemania dijera que "con los jugadores citados están cubiertas todas las posibilidades". Algunos le creyeron, otros interpretaron el gesto como el de un "cabeza dura" que no quiere ceder ante las presiones. Pero en la cancha, ausente Verón en la zona media, demostró que ni bien se lesionó Aimar, cuando estaba pintando para concretar un buen partido, apeló de inmediato a un relevo similar, Gallardo, que no lo obligó a modificar la estructura. Y cuando el "Muñeco" también debió dejar la cancha por lesión, hizo saltar al ruedo a Solari, para que cumpliera la misma función. Lo llamativo ocurrió cuando el hombre del Real Madrid quedó en el suelo tras chocar una de sus rodillas con otra de un alemán, al minuto de ingresar. Bielsa, sin perder la apostura, le indicó a Gustavo López – hasta allí relegado disciplinariamente a la tarea de extremo derecho – que se corriera al medio, mientras convocaba de inmediato a Saviola para que ocupara la función lateral del ataque.

Bielsa demostró allí, ante un rival siempre poderoso como es Alemania, que es rápido de reflejos y que era capaz de soportar tres lesiones sucesivas en una misma posición, sin que el funcionamiento colectivo sufriera menoscabo. Y con los hombres que inteligentemente había elegido para ocupar el banco de relevos. Claro, algunos dirán que Aimar jugó mejor y pesó más que Gallardo –aunque éste participó en la gestión inicial del único gol – y que la movilidad de Solari fue distinta y más desordenada que la de sus dos antecesores. Los tres, sin embargo, mostraron sus dotes de conductores, sin que les pesara el compromiso. Lo de Gallardo ya era conocido, porque es un "veterano joven" de las selecciones. Lo de Aimar fue más relevante, porque hace tiempo que todos esperan que su capacidad reconocida en sus clubes explote con la camiseta albiceleste. Y lo de Solari también fue interesante, porque es más nuevo en el plantel y recién está merodeando el estrellato con la titularidad en el Real Madrid. Gustavo López, por último, hubiera sido, de concretarse su cambio de funciones – no fue necesario – una opción más, de emergencia, pero lógica, dado que habitualmente juega en esa zona en su equipo de club.

Otros siguieron extrañando una presencia poco frecuentadora de la selección: la de Riquelme. Pero Bielsa demostró que tiene variantes para ese puesto, sin desmerecer la calidad reconocida del jugador de Boca. Más de una vez ha dicho que en sus prioridades están "Verón, Aimar y Gallardo", antes que Riquelme. Aunque, sabedor de las contingencias que pueden surgir por las lesiones, no le cerró ninguna puerta a Román pensando en la lista definitiva que debe suministrar el 21 de mayo.

Más discutible resultó la decisión del entrenador antes las ausencias de Batistuta, Crespo y hasta de Caniggia, a quien tanto había preparado en la jornada previa al choque internacional. Está clara la preferencia de Bielsa por un centroatacante definidor de situaciones. Batistuta, Crespo, Cruz, hasta Palermo y Calderón –convocados ya hace mucho tiempo – cumplen con esas características. No así Saviola, más liviano y menos ariete, aunque suele marcar muchos goles llegando por sorpresa y desde los costados. Entonces, insistió con Claudio López en el centro de la ofensiva, porque él dice que "allí está jugado en este momento en su club". El "Piojo", con su unilateral manejo – es zurdo absoluto – y por momentos su trémula resolución ante la posibilidad de gol, no sólo hizo extrañar a los titulares habituales sino que, a ojos de muchos aficionados, fracasó.

Además, por esa circunstancia el equipo argentino desperdició varias oportunidades ante los alemanes y, en definitiva, el gol lo anotó un volante – Sorín – entrando por el medio. Aquí una vez más la experiencia se dio de bruces con otro concepto habitual de Bielsa: "Tratamos de utilizar a los jugadores en sus posiciones habituales". En igual balanza debe ubicarse la prueba de Gustavo López – otro zurdo neto – como extremo derecho. Más allá de haber lanzado con oportunidad el centro que posibilitó el gol, generalmente demostró que tenía que darse vuelta en cada ocasión de desborde y hasta desaprovechó una buenísima situación para convertir. Ocasionalmente, los dos López pueden transitar por el sector derecho, pero es imposible que rindan adecuadamente si se estacionan allí. Cumplen con lo que les pide el técnico – Claudio López ha sido ubicado por allí en otros partidos – así como Saviola también lo intentó en el rato que estuvo en la cancha. Pero no son extremos ofensivos al estilo de Ortega – el titular habitual – o Caniggia.

Completando el ensayo, fueron solventes las actuaciones de Cavallero en el arco y la línea de defensores, donde se produjo el debut absoluto de Quiroga. Los del fondo sufrieron menos que de costumbre con los centros cruzados, que tanto habían castigado al equipo en los partidos con Gales y Camerún. Y eso que debieron enfrentar a los fornidos y tozudos alemanes. Es sabido que Bielsa trabajó mucho sobre este punto en los entrenamientos. Zanetti –audaz como siempre con su gambeta –, Almeyda, Sorín y Kili González cumplieron como es común en ellos.

"La base está", como le gustaba decir a Héctor Veira cuando dirigía a Boca. Bielsa ya dijo que no desmenuzará individualmente las distintas candidaturas pensando en la lista definitiva, que seguramente ya tiene en la cabeza. Pero cada vez quedan menos incertidumbres: Burgos, Cavallero, Ayala, Samuel, Pochettino, Quiroga, Sorín, Placente, Zanetti, Simeone, Almeyda, Kili González, Verón, Aimar, Gallardo, Ortega, Caniggia, Batistuta, Crespo y Claudio López. Hasta allí son 20 nombres. Falta un tercer arquero, definir un puesto más entre Saviola/Cruz/ Gustavo López y un defensor, que podría ser Vivas (si se recupera), Chamot o la más lejana posibilidad de Claudio Husain. "¿Por qué siempre llama a los jugadores que actúan en el exterior?", le preguntaron hace unos días. Y Bielsa contestó: "Porque los mejores emigran". Una verdad concluyente e ineludible. (18/abril/2002)


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