Futbol Argentino On Line/ Guillermo Gasparini
La exportación no tradicional
por Guillermo Gasparini
Los directores técnicos se han convertido en las grandes vedettes del espectáculo llamado fútbol. En todo el mundo. Todos los equipos, grandes o chicos, lo primero que hacen cuando se aprestan a encarar una campaña, es contratar a un señor que ganará más que cualquier jugador estrella y se hará responsable de todo lo que suceda. En las buenas y en las malas - llámese que un jugador se pierda el gol ante el arco vacío o el fenómeno de turno falle en tres penales - este conductor de grupo deberá sentirse el dueño de los aplausos y los silbidos. A veces, habrá que recordárselo; especialmente cuando se repitan a menudo los últimos. Y ellos son los verdugos que disponen del destino de los futbolistas, los echan de las instituciones o los relegan y pomposamente suelen declarar: '' Yo gané tal campeonato, yo fui campeón el año pasado''.
Carlos Bianchi, quien pasó algunos meses en la Roma italiana sin mayor suerte, dice que la tendencia a la omnipotencia está cambiando. De otro modo no podría explicarse la racha de despidos que se producen en España, Italia o la Argentina, con inusitada rapidez. La paciencia cada vez es más corta. Algunos DT duran 3 fechas, otros 5, ciertos afortunados apenas consiguen mantener el puesto una rueda completa. Y sólo los que ganan llegan al fin del campeonato, aunque bien lo puede afirmar el argentino Ramón Díaz, no sin sobresaltos.
Si la profesión comenzó a tomar vuelo a comienzos de la década del 60, con emblemáticas figuras como Helenio Herrera, en los 90 fue cuando llegó hasta cimas desconocidas. Nadie se acuerda quien fue el conductor táctico del Real Madrid de las 5 Copas de Europa consecutivas - no era Alfredo Di Stéfano adentro de la cancha?- y mucho menos quién estaba sentado en el banco del célebre Santos multicampeón - no bastaba con Pelé en el ataque?- pero ahora cualquier conjunto que se precie de tal tiene que tener un Mister orgulloso y todopoderoso en la "banquina". Y hasta un DT alterno, un entrenador de arqueros, un manager y quién sabe cuantos más.
Con Herrera, Carniglia, Lorenzo, Cesarini, Argentina siempre fue un exportador en la materia. Y aunque los más victoriosos en el país no alcanzaron grandes éxitos en el exterior - recordar al citado Bianchi, a Menotti, a Bilardo (sólo duró en Colombia), a Basile - con gran esfuerzo los DT albicelestes se fueron ganando un camino. Hoy, en España, donde está a punto de asumir Valdano en el Real Madrid, ya trabajan Brindisi, Griguol y Cúper, y por distintas causas cesaron recientemente Gómez, Russo y Bielsa.
Y a nivel de selecciones nacionales, en las inminentes eliminatorias para el Mundial 2002 se producirá un hecho inédito: serán nada menos que 4 argentinos los que estarán al frente de igual cantidad de países participantes. Un panorama que se completará con 3 colombianos, 2 uruguayos y apenas un brasileño, entre 10 selecciones participantes. En época de tantos cambios, ensayos y esperanzados trueque de figuritas, nunca se había dado un panorama similar de "hegemonía táctica". Estarán Marcelo Bielsa en Argentina, Daniel Passarella en Uruguay, Héctor Veira en Bolivia y Omar Pastoriza en Venezuela, entre los argentinos. Javier Alvarez en Colombia, Hernán Darío Gómez en Ecuador y Francisco Maturana en Perú, entre los colombianos. Nelson Acosta en Chile y Sergio Markarián en Paraguay, entre los uruguayos que no tienen ningún compatriota en su propia selección. Y apenas queda Wanderley Luxemburgo dirigiendo a sus connacionales. Brasil y la Argentina son los únicos países que hasta ahora nunca fueron conducidos por un extranjero.
Es realmente significativo este enroque de nacionalidades que se ha dado. Tan bien andan los "magos" argentinos como para ocupar tantas plazas en el extranjero? La fiebre exportadora de futbolistas también ha llegado al banco? El próximo paso será importar hasta el mismo banco de madera o plástico? Es tanta la desconfianza en los propios DT que se necesita llamar a foráneos?
Quizás sea una moda. Muchos de los aquí nombrados no vienen de realizar campañas exitosas. Varios de ellos ni siquiera consiguieron ayudar a clasificar a sus dirigidos para el pasado Mundial de Francia. Uruguay necesita remontar una tendencia que lo alejó de las ruedas finales de las últimas citas. Ecuador y Venezuela nunca pudieron clasificarse, Perú extraña los tiempos de Teófilo Cubillas o los más lejanos de Challe y León. Los fracasos, facilmente atribuibles a marcados deterioros futbolísticos, procuran ser revertidos con el mágico conductor que se proponga para seguir desde afuera los partidos. Como si efectivamente el DT fuera un titiritero o un firme director de orquesta. Analizar la verdadera influencia de los DT en los equipos puede ser motivo de otra reflexión próxima.
Ya en el pasado estas mismas selecciones de Sudamérica fueron conducidas ocasionalmente por extranjeros. Colombia jugó por primera vez en un Mundial con el argentino Adolfo Pedernera (62), Perú brilló con el brasileño Didí en el banco (70), Bolivia con el español Xavier Azkagorta (94) y Paraguay fue a Francia 98 con el brasileño Paulo Cesar Carpegiani como DT. Sin llegar al récord del itinerante yugoslavo Bora Milutinovic ( presente en varios mundiales con México, Estados Unidos y Kuwait), hubo otros argentinos que pasaron por otras selecciones: Menotti en México, Jorge Solari en Arabia Saudita, Malbernat y Manera en Paraguay, el mismo Pastoriza, Cordero y Brindisi en Ecuador y Guatemala.
A veces los buenos conductores dejan su huella y son positivos, como los brasileños que ayudaron a consolidar el progreso africano. Pero muchos buscan la receta mágica que ordene de un plumazo el panorama. Olvidando que, antes que nada, son necesarios los jugadores. Ahora nada menos que Libia, alejado de las competencias desde hace 10 años, está esperanzado en contratar a Bilardo para que lo saque del ostracismo internacional. Los billetes pretenden reemplazar a la materia prima.
Las eliminatorias sudamericanas duraran 2 años. Por ahora, argentinos y en menor medida colombianos, marcan un récord. Cuántos de ellos seguirán en sus puestos al doblar la primera curva, a fines del 2000? Pronto lo sabremos. Mientras tanto, sorprendámonos por esta fiebre de exportación de DTs que inunda el continente. (16/12/99)
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