Nunca fue facil ser el primero

por Guillermo Gasparini

Al fútbol argentino le ha aparecido un escozor molesto después del sorteo realizado en Corea del Sur. Unánimemente a todos se le ha puesto en la cabeza que atravesar el grupo llamado "de la muerte" será tarea ciclópea, olvidando que llegar a la meta y consagrarse campeón mundial de por sí es una tarea gigantesca. Cruzar el Rubicón de los siete partidos mundialistas que llevan al título nunca fue algo fácil para nadie. Tarde o temprano, todos los campeones debieron enfrentar a rivales simples o complicados, ningún partido fue alguna vez un paseo.

Repasemos. En el caso de los dos torneos ganados por Argentina, hubo tropiezos. En el 78, con la caída ante Italia o el empate frente a Brasil. La final obligó a un tiempo suplementario. ¿Fueron fáciles los encuentros con Hungría, Francia o Polonia? Sólo entra en ese calificativo el desigual y recordado duelo con Perú. En el 86 volvió a ser Italia un escollo problemático. Y no fue simple enfrentar a Uruguay – el más tradicional de los adversarios –, a Inglaterra o a Bélgica. Alemania fue un adversario titánico en el partido final. La dureza de la oposición que se deja en el camino jerarquiza aun más el premio que se alcanza.

La historia de otros campeones y subcampeones también lo demuestra. La oscura Italia del 82 creció en la medida que superó sucesivamente a Argentina, Brasil y Alemania. Allí recién justificó su merecida coronación. La maltrecha Argentina del 90 se ganó el subcampeonato cuando dejó atrás al favorito local. En el 54, Alemania Federal comenzó a ganar cuando superó la goleada en contra que le había propinado la misma Hungría finalista en las rondas iniciales. Al Brasil del 58 el escollo más complicado fue el modesto Gales y los más fáciles, la poderosa Francia de entonces y el local, Suecia. En el 62, Argentina no pasó porque no pudo vencer a Hungría, no sólo por perder con Inglaterra. Brasil dio lástima en el 94 y en el 98; en un torneo fue campeón (vibrante y festejado tetracampeón), en el otro subcampeón. (lacrimógeno traspié cuando era considerado favorito). Y sobran los ejemplos. No hay rivales fáciles o difíciles, sólo hay rivales.

Argentina, entonces, debe creer en su capacidad. Asentarse sobre la seguridad de saber que, en este momento, su selección es superior a las de Inglaterra, Nigeria y Suecia. Así lo han reconocido, por si hubiera alguna duda, los mismos entrenadores de esos tres equipos nacionales. No sólo son rutilantes y exitosos los integrantes de la escuadra albiceleste. También es óptimo el rendimiento conjunto. El trabajo que ha realizado Marcelo Bielsa con este grupo que mayoritariamente ya tiene otro Mundial sobre las espaldas, ha sido muy sólido. Por eso Argentina era considerada amplia favorita hasta llegar al día del sorteo. Que ahora duden los especuladores, los apostadores o los descreídos. No Argentina y sus 37 millones de hinchas.

Veamos como puede seguir la carrera, después de la primera ronda. De salir primera en el grupo, Argentina podría tener a Uruguay o Dinamarca en octavos de final. Y a Rusia, Bélgica o Turquía en cuartos. En la semifinal ya sería cuestión de sobrevivientes, de las dos llaves. Distinto será si clasifica segunda (por perder un partido, por ejemplo). Entonces, el adversario de cuartos seguramente será Francia (anticipando el choque que muchos creían que sería la final). Y el siguiente, Brasil. ¿Alguien piensa que el estar el 30 de junio en el estadio Yokohama puede ser sencillo? Ninguna de todas estas selecciones nombradas en este artículo regalará nada. Argentina, menos que menos.

Bielsa y los suyos deben extremar sus recursos e ingenio en estos seis meses que faltan para el debut ante Nigeria. Ajustar aun más sus capacidades. Estos dos años de eliminatorias demostraron que son muy pocos los que pueden mantener regularidad en un lapso tan prolongado. Hubo vaivenes pronunciados en muchos de los participantes. Algunos tocaron la cima, otros se derrumbaron después de los primeros doce meses. La selección argentina sí lo logró, aunque pudo tener pozos que supo disimular en el balance. El mismo entrenador ha declarado que el equipo debe y puede jugar mejor, los jugadores afirman que aun no tocaron su techo.

Los que se ganaron semejante respeto desde el 98 hasta hoy, son nombres repetidos y muy probados: Burgos, Cavallero, Bonano, Vivas, Pochettino, Ayala, Samuel, Zanetti, Almeyda, Simeone, Sorín, Husain (o Castromán), Placente, Verón, Aimar, Gallardo, Ortega, Batistuta, Crespo, Claudio López y Kily González. Veintiuno, en total. Se deben inscribir veintitrés. En lista de espera para completar el lote están algunos de los nombres más elogiados en el medio local: Riquelme, D’Alessandro, Romagnoli, Saviola (ahora en el Barcelona). Y otros con legítimas aspiraciones: Romeo, Cambiasso. Hay abundante respaldo, como para que la confianza decaiga porque el azar del bolillero puso algunas piedras en el sendero (2/12/01).


volver al menú principal