Futbol Argentino On Line/ Guillermo Gasparini

Los pibes del Kaiser

por Guillermo Gasparini

  El actual conductor de la selección uruguaya de fútbol, Daniel Passarella, se enorgullece de su paso por la dirección de los equipos de Argentina, a pesar de haber sufrido grandes críticas y rechazos entre fines de 1994 y mediados de 1998. Como siempre ocurre, todo se juzga a través del cristal que se utilice. Passarella, aunque había afirmado que sería un fracaso no llegar entre los cuatro primeros del Mundial de Francia, se conformó rápido: "Todo podría haber sido diferente por una pelota que pegó en el palo y no entró (se refiere a un disparo de Batistuta), o una desatención en un pelotazo largo que terminó en gol (aludiendo a la falla de Roberto Ayala ante el pase que habilitó a Bergkamp y que derivó en el 2-1 definitivo de Holanda sobre Argentina, determinante de la eliminación en cuartos de final)".

Estas declaraciones las realizó Passarella a los alumnos de la escuela de periodismo Deportea, como una gran excepción, ya que él ahora no acepta entrevistas de periodistas argentinos. Fue esa, entonces, la primera oportunidad de acceder a sus reflexiones públicas. En la revista La Final, que escriben y producen los alumnos de segundo año, hizo otras consideraciones de interés. Como, por ejemplo, cuando dijo que "nosotros creemos que hicimos un buen trabajo, promovimos un montón de jugadores que van a ser la base del futuro equipo argentino y que van a jugar las próximas eliminatorias y el Mundial del 2002". Y agregó: "Nos tocó un gran recambio de figuras en un momento difícil del fútbol argentino, donde los líderes que tenía la selección ya no estaban (y hace aquí mención, fundamentalmente, a los ocasos futbolísticos de Diego Maradona y Oscar Ruggeri; a Fernando Redondo no lo convocó él mismo y a Claudio Caniggia lo llamó en algún momento pero lo descartó después)'.

Y es en ese rubro, el del afianzamiento de figuras jóvenes que luego se consagraron, donde se encuentra la mayor de las virtudes de un técnico que pasó por la función sin ganar ningún torneo importante (perdió en dos Copas América, una copa Rey Fahd, una final de los Juegos Olímpicos, además de quedar en el camino del Mundial Francia 98). En la primera convocatoria que realizara cuando asumió el cargo,  el 21 de octubre de 1994, citó a estos 'ímberbes': Vivas, Ortega, Ayala, Burgos, Sorín, Zanetti, Cristian González, Gallardo, Gustavo López y Crespo. Algunos no superaban los 18 años. ?Suenan conocidos en la actualidad? ?Los tiene en cuenta el nuevo conductor Marcelo Bielsa? En alguna nota que publicamos entonces en el diario La Razón lo calificamos de un sub 22 reforzado. Porque la mayoría no había debutado entonces con la camiseta albiceleste y más de uno ni siquiera era titular en su propio equipo de club. Otros de los convocados, como siempre, quedaron en el camino y alguno aun puede volver: Bossio, Medero, Bassedas, Jiménez, Rambert, Fabbri, Arruabarrena, Perico Pérez, Turu Flores, Carranza, Gómez, Escudero, Espina y Rotchen.

Como hubo mucha actividad en esas 4 temporadas, varios de esos chicos sumaron experiencias y partidos internacionales, al punto de estar Ortega, Zanetti y Ayala entre los históricos de mayores prensencias en la selección (Simeone y Batistuta lideran la tabla de los jugadores en actividad con más cantidad de encuentros con la camiseta albiceleste). Donde no fue tan consecuente Passarella fue en la conformación de su equipo cuando las cosas se pusieron difíciles. Aunque los dos años de eliminatorias los recorrió con distintas formaciones, el último partido del Mundial lo jugó con Roa, Ayala, Sensini, Chamot, Zanetti, Almeyda, Verón, Simeone, Ortega, Batistuta y Claudio López. Una mezcla de históricos con aquellos pibes del 94.

El actual conductor, que siempre habla bien de las virtudes de Passarella, ha repartido sus convocatorias del 99 entre jugadores de entrecasa y los europeos. Ocasionalmente, citó a juveniles para completar el grupo: Juan Fernández, Medina, Dalessandro. Pero no se metió con novatos absolutos, como podrían ser Riquelme, Aimar, Saviola, las figuras que por ahora sólo brillan en el sub 23 que dirige José Pekerman para disputar una plaza en los próximos Juegos Olimpicos ( y donde también se muestran Messera, Milito, Cufre, Placente, Cambiasso, Scaloni, Markic, Biagini, Romeo y otros). Quizás le falte a Bielsa ese sentido de la promoción de valores jovenes que tuvo su antecesor. Antecesor que había aprendido ya en sus épocas de jugador, con César Menotti (1974-1982), cuando éste se afirmaba en jugadores que momentaneamente no eran tenidos en cuenta en sus propios clubes. Ocurrió con el mismo Passarella, con el Tolo Gallego, con aquel Tarantini que jugó el Mundial 78 en condición de libre, sin pertenecer a ninguna institución.

Y tiene razón Passarella. El 28 de marzo del 2000, cuando Argentina debute en las eliminatorias sudamericanas recibiendo a Chile en el estadio de River, en la cancha estarán, dirigidos por Bielsa, muchos de sus chicos. Ese es uno de los mayores méritos de un conductor de grupos, quizás el más tangible más allá de resultados, y por más que la millonaria globalización les haya dado a estos DT categoría de magos hacedores de triunfos. ((06/12/99)


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