Futbol Argentino On Line/ Guillermo Gasparini
Un Mundial para todo el mundo
por Guillermo Gasparini
Cada vez que se sortean las eliminatorias mundialistas, el coro de los disconformes se agiganta. Sucedió cuando solo eran 16 los finalistas, cuando se subió a 24 participantes y también cuando, como ahora, son 32 los beneficiados. La FIFA, a medida que fue ampliando su área de influencia necesitó repartir mejor las vacantes. Como todo organismo globalizado y entendiendo mejor el concepto "mundial", debió generar espacios para equipos de menores pergaminos pero que representaran esa idea de universo completo detrás de la pelota de fútbol.
Seguramente fueron muchos los que se opusieron a que Estados Unidos fuera sede de la serie final de 1994. Las críticas también se aplican ahora, cuando Japón y Corea del Sur, teniendo en cuenta que Japón tuvo una sola presencia en esas rondas definitorias y eso ocurrió apenas en 1998, sin alcanzar un alto rendimiento. Pero, pasó lo mismo cuando el Mundial fue a Suiza y, por dos veces, a México. Si nos rigiéramos solamente por los derechos de los habituales ganadores, tendríamos que pensar que sólo merecen participar o ser sede 7 selecciones: Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Uruguay, Inglaterra y Francia. Los demás, todos los demás, en 70 años de competencia no pudieron pasar al primer plano.
Y la de la sede es una discusión menor, comparada con la que produce la distribución de las vacantes. Están los europeos que creen que deben tener más plazas, los americanos del sur que protestan porque los americanos del norte tienen casi la misma cantidad y los que creen que Asia y Africa están representados con exceso. Un simple repaso a las presencias registradas en todas las ediciones anteriores de la Copa del Mundo, nos permite demostrar que, en la medida que se aumentó la cantidad de participantes - de 16 a 24, de 24 a 32 - no ha sido injusta la repartija. Ha mantenido la representatividad histórica de los continentes. Y ha permitido crecimientos notables en continentes antes ausentes, como Africa.
Mundial América del Sur Europa Concacaf Asia Africa Oceanía Total |
1930 7 4 2 - - - 13 |
1934 2 12 1 - 1 - 16 |
1938 1 12 2 - - - 15* |
1950 5 6 2 - - - 13 |
1954 2 12 1 1 - - 16 |
1958 3 12 1 - - - 16 |
1962 5 10 1 - - - 16 |
1966 4 10 1 1 - - 16 |
1970 3 9 2 2** - - 16 |
1974 4 9 1 1 - 1 16 |
1978 3 10 1 1 1 - 16 |
1982 4 14 2 1 2 1 24 |
1986 4 14 2 2 2 - 24 |
1990 4 14 2 2 2 - 24 |
1994 4 13 2 2 3 - 24 |
1998 5 15 3 4 5 - 32 |
2002 4/5 14/15 3 4/5 5 1/0 32*** |
* Austria desistió de participar a último momento, anexada por Alemania.
** Israel, asiático, compite en la eliminatoria europea.
*** Entre Europa y Asia y entre América del Sur y Oceanía habrá 2 plazas más.
América del Sur, por ejemplo, está conformada por 10 países. Entre tres de ellos se han alzado con 8 títulos mundiales, equivalente a los 8 que han logrado todas las naciones europeas (este año competirán 50 en las eliminatorias). Aparte de Brasil, Argentina y Uruguay, han tenido regulares actuaciones, aunque sin llegar a los primeros planos, Paraguay, Chile y, desde hace poco, Colombia. Bolivia, aun participando cada tanto, nunca superó los últimos lugares. Perú tuvo momentos, sin continuidad. Y Venezuela y Ecuador nunca estuvieron en la etapa final de un Mundial. No parece ilógico, entonces, que de estos 10 se clasifiquen 4 y que haya posibilidad concreta para que se sume uno más, después de competir con el clasificado de Oceanía. El cincuenta por ciento de las naciones registradas. Y pensando que, por razones estrictamente futbolísticas, Uruguay se ha quedado afuera de las últimas ediciones, como alguna vez le ocurrió a la Argentina.
En el caso europeo también vemos que no hay injusticias notorias. Es cierto que a medida que algunos países se han dividido en varios otros en los últimos años, crece la cantidad de participantes sin ningún antecedente de valía. La historia y la lógica indican que, invariablemente, quedará en el camino la inmensa mayoría. De los nuevos últimos, sólo Croacia ha demostrado tener un nivel equiparable a los mejores; pero es un país derivado de otro de gran tradición, Yugoslavia. De los 50 inscriptos, sólo 4 han ganado títulos mundiales. Y detrás de ellos hay un grupo de 10 ó 12 selecciones que han estado en casi todas las citas. Otras, se han turnado de acuerdo a sus realidades futbolísticas. Y hay muchas más que nunca han podido competir en el primer nivel. Por razones futbolísticas, las más, o razones políticas, las menos, son escasos los grandes que han estado ausentes en algunas de estas citas universales. Les ha tocado a Inglaterra, a Francia, a Holanda, a España, en algún momento. Portugal, Hungría, Suecia, Checoslovaquia, han subido en la escala en sus buenos momentos, sin llegar a la cima. Otros han completado siempre el cuadro sin trascender y también están los que nunca treparon con suerte la escalera. No parecen desequilibradas las 14 ó 15 plazas que tendrán en la WC 2002. Si 4 son los campeones y 6 ó 7 los que siempre tienen actuaciones estelares. Hay más de 35 de estos inscriptos actuales que no pesarán en la definición. Habrá lugar para que un grande se quede afuera y para que un chico de una sorpresa. Esa es la sal que nutre al fútbol.
La presencia de la Concacaf genera disconformismos. Olvidando dos cosas importantes: que el continente debe estar representado y que hay países como México y Estados Unidos que han estado en más de una Copa del Mundo. Sin descollar, a la altura de la mitad de la tabla para abajo; pero con regularidad histórica. Si toda América fuera un continente único, las cosas serían más difíciles para los grandes y los chicos. El método actual produce un reparto equitativo. Y el complejo sistema de clasificación entre tantas islas y países pequeños que tiene la Concacaf, reserva posiciones muy convenientes para México, Estados Unidos y Jamaica - éste, por haber estado en 1998, no por antecedentes -. No hay muchas posibilidades de que de este subcontinente salga el campeón, pero se han ganado el derecho de estar.
Asia es un caso similar, por la cantidad de países que componen su bloque y porque nunca ha colocado a alguna de sus selecciones en los primeros planos. Oceanía presenta un panorama aun inferior. Pero Africa, continente que supera recién en la década del 60 su etapa de independencia, ha crecido notoriamente desde 1970 y está absolutamente justificado el incremento de sus plazas. Desde las tímidas presencias de un representante, ha pasado a tener 5 en el 2002. Muchos creen que allí radica el fútbol del futuro; por ahora es sólo una posibilidad. Pero Nigeria, Camerún, Marruecos, le han abierto un camino al resto. Y las características de sus futbolistas los convierten en animadores de cualquier encuentro de primer nivel en el mundo. Nadie puede oponerse a esta presencia multitudinaria de los africanos. Y, además, para acordar en esto con los criterios unificadores de la FIFA, han crecido dando paso a paso, no ha sido una caprichosa explosión política, como lo demuestra el recuadro.
Actuar de otra manera, eligiendo según las conveniencias de algunos, es hacer lo que el organismo concretó en el primer Campeonato Mundial de Clubes, recientemente realizado en Brasil. Participaron Al Nassr, de Arabia Saudita, vencedor de la Supercopa asiática 1999; Raja Casablanca, de Marruecos, vencedor de la Champions League africana 1999; Manchester United, de Inglaterra, campeón de la Champions League europea 1999; Necaxa, de México, vencedor de la Copa de Campeones de la Concacaf 1999; South Melbourne, de Australia, vencedor de la Copa de Campeones de Oceanía 1999; y, de relleno, Vasco da Gama, brasileño, campeón de la Copa Libertadores de América 1998; Real Madrid, español, campeón de la Copa Intercontinental 1998; y Corinthians, campeón de Brasil 1998. Qué hacen campeones de 1999 con campeones de 1998? Qué derecho tiene Corinthians, por encima de los campeones de otros 200 países? Casualmente, el campeón de este primer encuentro fue Corinthians, quien nunca se consagró en la Copa Libertadores de América, ni en la Supercopa sudamericana, ni en la Copa Intercontinental.
Los opositores a este esquema de clasificación, por último, recuerden que, al final, llegan a la cima los conocidos de siempre. Y que las democracias se nutren tanto del predominio y gobierno de las mayorías como del respeto a los derechos de las minorías.
Al respecto, antes que se dispute el primer partido, los apostadores ya lanzan sus pronósticos en los mercados ingleses y japoneses. Dentro de dos años sabremos si su lógica de comienzos del 2000 acierta o es demasiado tradicionalista. (16/01/00)
Sus números actuales son:
4-1 Brasil
9-1 Argentina, Italia, España
10-1 Francia, Holanda
11-1 Alemania
14-1 Inglaterra
33-1 Croacia, Nigeria, Suecia
40-1 Ucrania, Yugoslavia
50-1 Noruega, Rumania, Uruguay
66-1 Bélgica, Chile, Colombia, Dinamarca, México, Portugal
80-1 República Checa
100-1 Bulgaria, Camerún, Ghana, Paraguay, Perú, Sudáfrica, Corea del Sur
125-1 Turquía
150-1 Australia, Austria, Grecia, Japón, Marruecos, Polonia, Irlanda, Escocia, Suiza
200-1 Túnez, Estados Unidos
250-1 Gales
500-1 Irlanda del Norte
750-1 y más Todos los demás