El pulso firme de un conductor
por Guillermo Gasparini
Maradona reconoce que todos los argentinos tenemos un plantel completo y distinto en la cabeza. Grondona llora porque no tiene la influencia en el DT que quería. Menotti lamenta la falta de un histórico como Zanetti. Basile pide más jugadores de Boca. Passarella se queja de que no haya de River. Un José Pekerman muy sonriente se presentó ante los periodistas y ofreció su parecer. Es una decisión definitiva, ya no se puede corregir ni alterar.A algunos los conformaron los 23 nombres, a otros no. Para muchos sobran varios (desde Franco a Scaloni, pasando por Saviola y Aimar). Para otros, faltan algunos (Zanetti, Lux, principalmente; también Verón, Insúa, Gago, los dos Delgado y hasta Farías, entre tantos). Es imposible conformar a todos: le pasó a todos los entrenadores que desde Menotti a Bielsa, pasaron por la Selección. Pekerman lo sabe. Por eso, más allá de las polémicas, ejerció a pleno su autoridad. Demostrando que tiene personalidad y poder de decisión, aunque su carácter parezca tímido y reservado. Cuando llegó al puesto, dijo que entraba en una etapa de renovación. Y vaya si la cumplió: sólo 4 jugadores del equipo actual (Ayala, Aimar, Crespo y Sorin) estuvieron en el plantel de 2002.
Es como si le hubiese faltado una prueba más al exitoso conductor de 4 campeonatos mundiales juveniles. Allí, 3 en el mando directo y uno supervisando la tareas de otro, había demostrado que sus equipos pueden ser protagonistas ante cualquier rival (sudamericano, europeo, centroamericano, africano o asiático). Que pueden tener momentos de buen juego y no acostumbran bajar los brazos en los momentos de lucha. Que a él no le tiembla habitualmente el pulso para variar los planteos y reemplazar a jugadores clave. Que con su cuerpo técnico (Hugo Tocalli, el principal y más antiguo; Francisco Ferraro, Néstor Lorenzo y Ubaldo Fillol, los más nuevos) conoce bien las posibilidades de sus hombres y las características de los adversarios. Pekerman no es ningún novato ni un improvisado, como alguna vez creyeron Passarella, Bilardo y hasta el mismo Menotti.
La prueba está en que 14 de los 23 nominados pasaron por las distintas competiciones juveniles. El 60 por ciento del plantel, nada menos. Para una época en donde hubo que realizar la elección a través de la observación de las competencias locales y no en los escasos partidos de prueba, como lo reconoció él mismo, nada mejor que confiar en los jugadores que ya tiene más conocidos. Eso es pisar sobre seguro. Aun así, tuvo que afinar mucho la lupa: Lux y Samuel, dos de los que se quedaron afuera, también eran del riñón del entrenador.
Sorprendió también Pekerman con la preferencia por contar con un delantero más de lo previsto. En el último día del plazo para presentar la lista, descartó a un defensor, Demichelis, y eligió a Cruz. Zagueros centrales y volantes centrales, como es el hombre del Bayern Munich, ya tenía muchos. Un delantero de punta de probada eficiencia puede ser necesario en un momento crítico. Hasta en esto el hombre fue más audaz que sus predecesores Bielsa y Passarella. Esta selección no será tan ofensiva como la de Basile, pero tiene más espíritu atacante en el planteo que las exitosas de Bilardo.
Este equipo sufrió sendos cimbronazos en dos de los últimos tres partidos de preparación, ante Inglaterra y Croacia: perdió en los últimos minutos. Pero en ambos tuvo buenos momentos de fútbol colectivo, que no alcanzaron, empero, para redondear una buena actuación. Esos encuentros son los que hacen nacer la esperanza y deben reflotarse en los próximos 20 días de entrenamiento intensivo. Incluso los desajustes defensivos pueden ser corregidos en ese plazo. No es cuestión de confiar ciegamente: los antecedentes de este cuerpo técnico avalan la confianza. Y el plus jerárquico de todo jugador argentino, demostrado en mil batallas futbolísticas, también.
Pekerman no se casa con nadie ni compra figuritas. No le tembló el pulso para elaborar una lista a su gusto, dejando a elementos muy queridos en la banquina. De los que le ganaron bien a Brasil, el gran rival de siempre, en el Monumental, se repiten 11 nombres y sólo otros 2 (Zanetti y Kily González) se quedaron afuera. De la goleada sufrida ante Brasil en la Copa de las Confederaciones, medio equipo no fue convocado: Lux, Zanetti, Placente, Bernardi, César Delgado, Figueroa (está lesionado) y Galletti (entró después). Pekerman analiza los éxitos y las derrotas. Y toma decisiones. Gusten o no. Eso es lo bueno de un conductor.
Quizás el hombre citó demasiados jugadores en este período de prueba, y hubo por eso muchos nombres en danza. Pero es cierto que a ninguno lo manoseó. Necesitaba hacer diversas experiencias, antes de tomar una decisión. Dicen sus allegados que, incluso, en muchos momentos de esos partidos, se realizaron ensayos específicos que ayudaron a sacar conclusiones. Pekerman no es tan esquemático como Bielsa, pero sabe lo que hace.
En pocos días más la pelota comenzará a rodar en Alemania y allí se acabarán las palabras. Será el tiempo de los hechos. Como argentinos, deseamos una buena actuación. Pero la realidad no se conforma sólo de deseos. Y los rivales también juegan. Allí empezará otra historia. Como siempre, "la gloria o Devoto". Eso lo saben todos los que pasaron por el cargo de Pekerman y también los jugadores. (20/mayo/2006)