Las variantes del señor Bielsa
por Guillermo Gasparini
El metódico y planificado entrenador Marcelo Bielsa comenzó ante Gales a mostrar cuales son sus planes con vistas a la Copa del Mundo. Hombre de pocas palabras ante periodistas, hay que juzgarlo a través de los hechos, fijándose en que hombres ponen en la cancha y en que lugares los hace mover. Indudablemente, más allá del resultado del partido con Gales, fue interesante la experiencia para corroborar datos. A pesar del sobresalto que puedan provocar algunas sorpresas (Caniggia), el técnico volvió a exhibir las facetas que identificaron el juego de la selección argentina en todas las eliminatorias. Protagonismo y decisión ofensiva, por sobretodo. Y, además, variantes estudiadas para superar escollos de nutridas defensas y las réplicas rivales imaginadas para doblegar la táctica de presión y manejo de los albicelestes.
Vayamos por partes. La reaparición del Pájaro Caniggia después de 6 años fue positiva. Mostrando un entusiasmo inesperado en este veterano de larga trayectoria, que actualizó piques y gambetas sobre el lateral derecho, abriendo la cancha permanentemente y sin excederse en la tendencia de Ortega de moverse hacia el medio. Especialmente en la primera parte del encuentro, fue muy requerido por los pases de Riquelme y Verón, respondiendo siempre. Le faltó precisión para alternar centros con pases. La diferencia entre esos dos recursos es que el simple cruce al medio del área puede ser presa fácil como ocurrió de los experimentados y fornidos defensores europeos, ingleses y suecos en el Mundial. El pase, cuando se hace con cabeza levantada y destino asegurado, tiene más posibilidades de ser alcanzado por un compañero.
Caniggia demostró que está vigente y puede ser una variante decisiva. Por sus regates no podemos olvidarnos hoy de todo lo que desarrolla por ese lateral Ortega, un factor de desequilibrio permanente en las selecciones de los últimos 8 años. Caniggia suma al proyecto, con jerarquía.
La aparición de Riquelme, demorada en el 2001 por diversas circunstancias, permitió crear un circuito de juego con Verón. Cuando ellos se encontraron primera parte de los dos períodos demostraron natural afinidad, precisión y recursos. De sus pies nacieron las habilitaciones para Caniggia, Cruz, el Kili González o Sorín. Verón, con más tendencia al pelotazo largo. Riquelme, con la riqueza de su toque corto y letal. El rival, con tendencia a avanzar por los costados, no hizo necesitar a un 5 cortador de juego. Pero Verón cumplió con la función, sin desacomodarse. Y cuando el juego lo llevaba a posiciones más ofensivas, fue bien relevado por Higuain. Riquelme, como Caniggia, es otro que suma y abre posibilidades a otras combinaciones.
La presencia de Cruz, repetida en otras oportunidades, muestra la preferencia de Bielsa de tener en el centro del ataque a un grandote de área y que funcione, a veces, como un pivote. Es lo que siempre le ha pedido a Batistuta y a Crespo. Quiere que el 9 permanentemente juegue metido entre los zagueros adversarios, para aprovechar los centros que llegan desde los costados. Y que, exigiendo, provoque hasta rebotes que puedan ser aprovechados por los que llegan detrás de él.
Fiel a sus esquemas, el entrenador repitió en el partido las fórmulas que había practicado en los entrenamientos previos. Así, hizo ingresar, juntos, a Aimar y Saviola, en reemplazo de Riquelme y Cruz. Dupla por dupla, para que cumplan la misma función. Saviola entró más en juego, arrancando desde más atrás y volcándose a los laterales. Veloz como Caniggia, liberó a veces al Pájaro. Aimar, como le está ocurriendo muy seguido, tanto en la selección como en el Valencia, entró muy poco en juego. Nadie puede dudar de las condiciones exhibidas en otros partidos, pero éste no parece ser el tiempo de Aimar. Máxime si uno tiene que pensar que la otra variante que pide pista es Marcelo Gallardo, de buen rendimiento en la selección todas las veces que debió entrar en el ciclo Bielsa.
Atrás, el DT probó a Chamot, otro de larga trayectoria, en la posición de zaguero central y último hombre, la que habitualmente ocupa Ayala. Cumplió, aunque como a todo el resto, lo tuvieron a maltraer los eficientes cabeceadores galeses. El actual defensor del Milan conoce la función, con él no pueden haber sorpresas. La lesión de Berizzo y las dudas con el estado de Sensini obligan a Bielsa a tener un hombre experimentado en el fondo del equipo. La otra opción, hasta ahora, es Pochettino.
También Placente cumplió, sobre la izquierda. Es dúctil, rápido, y tiene experiencia europea. Cuando Bielsa arme el rompecabezas de los 23 miembros para viajar a Japón con 3 arqueros deberá equilibrar entre defensores y atacantes. Placente puede estar en el grupo, si alguno de los de arriba se queda sin el viaje. La presencia de Claudio Husain como Castromán, otro que puede ser probado está pensanda en la medida que Simeone tarde en su recuperación. En esa zona Zanetti y Almeyda tienen prioridades. El arquero Saja no tuvo mucho trabajo, pero perdió un par de pelotas aéreas, producto seguramente de los nervios del debut en la selección. Por el rendimiento mostrado en su club, estará para pelearle el puesto a Bonano o Cavallero, pensando que Burgos tiene su plaza asegurada.
En definitiva, todo este ensayo ante Gales estuvo ideado en sumar variantes a un equipo que tiene personalidad y eficiencia. Faltaron más llegadas y hubo por momentos un exceso de circulación, sin sorpresa. Todo el equipo se retrasó cuando apuraron los galeses, pero rápidamente se abrió como un bandoneón a la hora de replicar. Ratificó conceptos: protagonismo, voluntad de ataque y gusto por la pelota. La prueba fue positiva. (14/marzo/2002)